jueves, 22 de abril de 2010

CARTA A LA SEÑORA TEÓFILA QUE ESTÁ DE CUMPLEAÑOS

ROGER VILCA
Hijo fabricado por la señora
Teófila Apaza Quispe (con la
ayuda desinteresada y efectiva
del señor Juan Vilca Mamani)


Hoy es, lo que se dice, el cumpleaños de mamá, sí, de la señora Teófila Apaza Quispe (cuyo nombre también he publicitado tanto como el de papá, incluso más). La verdad es que no sé cuántos años cumple, tampoco he querido saberlo, y, por cierto, tampoco quiero saberlo ahora. Sé que la vida se le está escapando como se nos escurre el agua de las manos, sé que cada día que pasa muere poquito a poco, sé que daría lo que fuera por probar otra vida; tal vez sin hijos por un momento, tal vez sin ser mujer por un momento, tal vez sin tener marido qué aguantar por otro momento, tal vez sola como una estrella, completamente sola, por un instante.

Me basta mirarla de reojo mientras trabaja en la casa acopiando y limpiando botellas descartables, y estimar, con buenas dosis de impotencia, que ha sobrepasado el medio siglo tratando de existir para nosotros, sus hijos. Aunque a veces, mirándole de cerca cada una de las arrugas que, juntas, garabatean su rostro, pienso que está a punto de llegar a los 60 años. Pensar en eso me produce una arcada en el alma.

Ayer, cuando me instalaba en mi cuarto, luego de volver de la universidad, se acercó a decirme (¡a quejarse!) que, por segunda vez, la Municipalidad nos había multado por haber arrimado las botellas descartables a la casa. El municipio nos había sancionado porque, según aparecía en el documento castigador, habíamos usando la vía pública para fines privados. Sí pues, para ganarnos el pan de todos los tristes días.

Edith, mi hermanita de 9 años, que ya sabe del tema (y que por milagro del cielo nos salió inteligente a diferencia de nosotros), dejando su chupetín a un lado, repuso inmediatamente: “Roger, corre a la radio y denúnciale al Alcalde, nosotros somos pobres, no podemos pagar”. Una lágrima pugnaba por salir desde mi clavícula. Cual abogado que quiere saber si su cliente tiene para pagar los honorarios vuelvo a mirar a mi madre y me dan ganas de llorar...

La señora Teófila está de cumpleaños y me deprime tener que saberlo. Ahora que lo sé tomo la resolución de no ir a la casa, no quiero padecer un cumpleaños más de mamá. Se me hace tan extraño, tan injusto, tan pero tan absurdo. Un cumpleaños, y sobre todo el de mamá, siempre lleva la mancha indeleble de una bofetada, de un cartel que en cualquier poste nos avisa que no hemos podido justificar nuestra vida. En Contranatura y en el mundo se ha hecho costumbre celebrar los cumpleaños…, siempre es un motivo para quitarse la correa, ser extremadamente cortés, aflojar la cordura y, con un poco de suerte, ser uno mismo. Pero esta tragedia, perdón, este cumpleaños, este cumpleaños, es diferente; es como si me invitaran a comer pescado con un poco de mango por la noche.

Ella se ha acostumbrado a que le compremos tres cervezas y le pongamos las canciones de Alicia Delgado. Aunque últimamente le gusta más ver los vídeos de los conciertos de Isaura de los Andes. Con eso le basta, eso creo. Ahora que se han puesto de moda las cartas, quiero dirigirle esta:

"Señora Teófila, como usted no sabe cuándo le faltan el respeto y cuándo no, como usted no puede distinguir entre el bien y el mal que le propina su marido, paso a tutearla cual si fuese su vecino y a decirle lo siguiente:

Nunca leerás este mensaje sencillamente porque tú has muerto para el Internet, o peor dicho, porque no pudiste sobrevivir a él. Por eso elijo este medio para decirte algunas cosas que ni con cinco litros de alcohol en el cuerpo podría balbucear:

Cuando vendías tunas en San Camilo (sobre todo las tunas blancas)
Cuando los wachimanes te retiraban de las veredas y te hacían añicos los sueños
Cuando papá te pateaba el rostro
Cuando mis manos eran más grandes que las tuyas (¿lo recuerdas?)
Cuando me hiciste una mochila de franela roja (y con dibujos andinos)
Cuando no le ponías carne a la sopa y decías que así era más rico
Cuando no me dejabas ponerme las ojotas en la casa y tenía que andar calapata (no fue buena idea mamá, ahora tengo el pie plano y no puedo estar mucho tiempo parado)
Cuando votaste por Fujimori teniendo a Vargas Llosa al frente
Cuando yo escondía el cable para que no me pegues
Cuando preferías llorar y lamentarte en quechua
Cuando dejabas mi comida en aquel taper de plástico que nunca le devolviste a la tía Eulalia
Cuando papá te seducía cada vez que decidías dejarlo (¿por qué nunca decidiste ser mujer, mamá?)
Cuando me decías que si trabajaba desde niño más rápido sería hombre
Cuando vendías los juguetes que me regalaban los alcaldes en Navidad, diciéndome que me comprarías otros mejores (¿qué pasó?, ¿por qué nunca los comprabas?)
Cuando me dijiste que no tenías plata para comprarme el álbum de los Supercampeones
Cuando me dabas permiso para mirar Tarzán en la casa del tío Vicente
Cuando permitiste que papá decidiera mis nombres
Cuando todo eso sucedía… (seguramente no lo sabes, no lo sabes);
Dios jugaba con tus trenzas, como aquel niño que nunca fui…, como aquel niño que nunca me dejaste ser...
Adios… y feliz cumpleaños"

viernes, 9 de abril de 2010

EL TERCER NÚMERO DE CONTRANATURA

SANGRE, SUDOR Y MUCHO PESO PARA ARDILES (MÁS SÁNCHEZ)
Así fue: Ardiles (el John Lennon de Contranatura) la tuvo que hacer de todo; presentador, cobrador y hasta cargador de la revista. Con la foto podemos auscultar un futuro cargado de jaquecas y dolores de espalda y de rodillas. En fin, que la revista (que ya tiene demasiadas deudas) se lo pague... Ah, me olvidaba, como resultado de los tremendos esfuerzos físicos que supuso cargar las revistas, don Ardiles quedó imposibilitado para hacer el amor (por lo menos para hacerlo bien). Así pues tenemos la esperanza de organizar una cuyada bailable pro salud.

CONTRANATURA (LA REVISTA) EN LA HABITACIÓN NÚMERO 204 DE UN HOTEL SIN NINGUNA ESTRELLA

Así llegó la revista a "La ciudad de los vientos", la sin par, créanme, Juliaca; cansada, demacrada y con las posaderas apachurradas. Ni bien pisó tierra serrana no aguantó ni un minuto el viento y el polvo de la calle y se instaló en el primer hotel que vio que podía solventar, una casona abandonada que le pedía tres docenas de monedas para cobijarla junto a sus cuatro guardaespaldas en dos camas matrimoniales... 
Ahí la podemos apreciar descansando y posando para ustedes...

BORIS ESPEZÚA: EL GAMALIEL CHURATA DE PUNO (Y AHORA DE CONTRANATURA)

Contranatura (la revista) tuvo el honor de hallar en Puno al ganador del primer premio Copé Internacional del 2009. No dudamos ni un segundo en entrevistarle y preguntarle por los detalles del premio y del poemario que lo llevó a la cima nacional después de un esfuerzo que viene desde los 16 años de su edad. A esperar la entrevista...
Hay que añadir que le presentamos al Poeta Lunar Infinito a través de "El muchacho que no sabe escribir poesía". Leyó el poemario y no dudó en celebrar al desencantado poeta arequipeño (tenemos más recados para él). Muy pronto estará en Arequipa...

MARTÍN CHAMBI DESDE CUZCO


Contranatura (la revista) se estrella contra el destino. Hoy desde las 7:00 a. m. el gran mercado era la Facultad de Derecho de la Universidad Andina del Cuzco, la más lujosa y portentosa de esta ciudad (quizás también la más prestigiosa). Aunque cuando entramos a la puerta los wachimanes, viendo nuestras fachas, suponían de plano que veníamos a vender tamales, luego luego les explicábamos que veníamos desde Arequipa y traíamos revistas "de orden jurídico y cultural" (ese era el florencio) y ellos asentían, ahora sí, con cierto respeto.

Llegamos en la mañana y nos enteramos que las labores se habían suspendido porque la facultad iba a guardar luto hasta el medio día por la muerte de uno de sus mejores catedráticos en derecho penal.

PD.
Señores y señoras de la inmejorable ciudad del Cuzco, por favor, tengan la amabilidad de ya no preguntarme dónde queda tal cuadra, tal calle, tal universidad o tal mercado. Yo no soy de Cuzco, no vivo con ustedes. Aunque no lo crean soy de Arequipa...

Señores turistas, yo los respeto mucho por las divisas que dejan en el Perú y porque les abren oportunidades a los bricheros que exportan el amor peruano, pero por favor, no me pidan que me tomen fotos con ustedes, dejen de decirme: "ou, ou, ou, mi querer sacarme fotou con indiou de cuscou, plis, mi querer llevar recuerdo de incas de cuzcou".

lunes, 8 de marzo de 2010

DON CARLOS RAMOS NÚÑEZ, MAGISTRADO HIPERCONSTITUCIONAL

                                                Roger Vilca
Entrevistador de
"Contranatura, la revista"

La vez que entrevisté a don Carlos Ramos en su casa de Arequipa, a la que llegó desde Lima a propósito de un Seminario de Filosofía del Derecho realizado en los claustros de la Católica, recuerdo que, entre otras muchas cosas (que iban desde su vida universitaria hasta sus futuras arremetidas académicas), hablamos, quién lo diría, un poco del Tribunal Constitucional y de su nueva y posible candidatura. Ahora está a un pelo de colmar y desbordar el vacío que nos dejará don Landa Arroyo.

Don Carlos Ramos Núñez, maestro en vida...

martes, 23 de febrero de 2010

APRENSIÓN

Daniel F. Cantor afónico
casi se acerca y le cuento una historia
casi me toca una emoción
casi secuestra su beso en mi boca
casi le toco una canción
casi me siento y la leo despacio
casi le muestro la foto de un gato
casi me diste a guardar un secreto
casi me diste a guardar un refrán
cada vez que yo espero un abrazo, ya no estás


no sé hasta cuándo, pero sé tanto
no sé ni cuándo, pero me espanto, y no estás
y no sé cuándo, pero sé tanto
que yo me espanto


casi se duerme este miedo en la sombra
casi me extraña tu ausencia de hoy
casi golpeo hoy tu retrato
veo paredes que giran a solas
en noches que rozan el frío entre dos
no te encuentro en ningún rincón
cuándo podré arrancarte un momento
cuándo podré arrancarte algo más
creo que al mundo encerró tu silencio, cuándo vendrás

domingo, 7 de febrero de 2010

CONO NORTE, LA PATRIA DE MI LOTE

¿Qué prefieres, las gaviotas o las alondras?
-Prefiero los helados, los domingos por la tarde, con sabor a fresa.

El Cono Norte de la ciudad es la patria de mi lote, de nuestro lote ya formalizado por los magos del Cofopri... El himno de mi patria lo es cualquier canción que se te ocurra mientras sientes el polvo embistiendo los agujeros de tu naríz... Nuestro escudo (con el que nos escudamos de la ciudad) tiene un perro hambriento en lugar de una vicuña, un cactus en vez de un árbol de la quina y, por supuesto, en vez de una rebosante cornucopia, una calamina en forma de cubeta...

Allí me siento más ciudadano que en cualquier sitio. Como todo nos falta y nada nos sobra, y aunque ya me estoy aburriendo, nos vemos compelidos a reunirnos en el local folclórico del AUPA para decidir, de cuando en cuando, una marcha de protesta que consiste en caminar por los ríos de concreto de la ciudad (preparándonos para recibir al cáncer de piel), mientras nos soleamos la cara y somos secundados, sin más, por un contingente de incólumes y verdeoscuros polícías que nos arrean como ganado y nos dictan el sendero... el sendero que, después de la marchitada marcha, nos devolverá a nuestros lotes... a nuestras covachas de piedra, sillar y calaminas que tienen un poquito de felicidad, sobre todo cuando los piojos de los perros se acuestan bien comidos y el agua no nos falta (y podemos preparar una jarra llena de mate).

Si te dan ganas de ser marxista como el Poeta Lunar Infinito, Julio, Rubén o Julio César (del pelaje que sea, no importa), si te dan ganas de ser marxista, digo, pero no puedes por más que lo intentas desde el fondo de tus tripas, te recomiendo algo que no falla o que raramente falla: date una vuelta por los recovecos de este conglomerado de pueblos jóvenes que la geografía ha hecho posible llamar, una vez más, Cono Norte... Verás cómo te dan ganas de hacer la revolución... y todo esto sin conocer a Marx. El riesgo, hay que decirlo, el riesgo es que cuando regreses a tu casa, la combi pasará por la Av. Ejército y a la derecha, irremediablemente, verás la majestuosa tienda de Saga Falabella y, de pronto, sólo pensarás en tí. En ese sanguinolento momento la patria de mi lote habrá muerto por enésima vez...

Todo esto a propósito de la Villa Amapola, la tierra donde el tiempo sobra... y Rita falta... No temas hermanito. No hay que temer hermanito... Siempre terminarán dejándonos... Pero déjame decirte que, justo cuando intenten olvidarnos mientras se empujan un lomo saltado, pensarán en nosotros, en la falta que hacemos cuando de comer se trata...

viernes, 22 de enero de 2010

A LA HORMIGA QUE VISTE UN JEAN APRETADO, BIEN APRETADO


A la Blanca Varela de Contranatura...


A la hormiga que viste un jean apretado, bien apretado
A los que tienen el coraje de sonreír en una combi
Al destino al cual no estamos destinados
A las cosas que olvidé en no sé dónde
A ese detestable “sólo te quiero como amigo”
A los periódicos que todo lo desmesuran
A los que entran sin tocar la puerta
Al piojo que acaba de sufrir un accidente de tráfico
(y está con un fuerte dolor en la cadera)
A la vida que algunas veces, muy pocas, nos trata como queremos
A las patadas impotentes que me propinaba el señor que jugaba a ser mi padre

A la brisa y a la brasa
A los juguetes de la infancia que se empecinaron en divertirnos
A las cenas de gala que me quitan el apetito
A la loca locura de los locos
A los quehaceres del hogar que no se hacen
A los enemigos que me hice poquito a poco
A los que todavía perdonan nuestra existencia
A la hiena que llevamos dentro, muy dentro
A las trabajadoras sexuales que hacen bien su trabajo

A la moneda que se esconde en el bolsillo del pantalón que ya no usamos
A los gemidos que todavía nos engañan
A los que me ayudaron a fabricar este poema
A los que matan el tiempo mirando las huellas que deja una coja tortuga
A las últimas lágrimas que te arrancaron mientras amabas
A los libros que sólo sirven para guardar el recibo de la luz
A mi madre que está un poquito embarazada de mí
A los que se conforman con ser la historia de una canción
A las cartas de amor que persisten a pesar del correo electrónico
y a los poemas que sobreviven a pesar de las tarjetas de crédito
Al perro que está pasando por problemas económicos
Ah, me olvidaba, y a las palabras que tercamente se repiten en este poema

A todos ellos,
a todos ellos les quise dedicar este poema,
mas no pude...
porque ya se lo había dedicado toditito
a la Blanca Varela de Contranatura...

.

sábado, 26 de diciembre de 2009

APOLOGÍA DE KELSEN

Desde hace un quinquenio que vengo defendiendo a Kelsen (sin éxito por cierto) de los juicios desprevenidos y maliciosos que pululan impunemente por nuestra facultad (y por muchos otros lares). Luego de fijar mi atención en el estudio del sistema penal terminé por quedar fatalmente inscrito en este espinoso derrotero. Así, andando, me he topado con el profesor español Juan Antonio García Amado, quien, cual selecto camarada en este sendero, ha escrito en pro de Kelsen lo que me hubiese gustado escribir para justificar mi propia apología. ¿Para qué darme la molestia de decir lo que él ha dicho magistralmente? 

¿Por qué se miente sobre Kelsen en las aulas y los libros? Por ignorancia y por mala fe. Por ignorancia, porque una cosa es citar y otra haber leído. Pero sobre todo hay mala fe. Kelsen resulta odioso a muchos, que optan por injuriarlo. Resulta odioso a totalitarios, nacionalistas, iusnaturalistas (con o sin sotana), políticos disfrazados de científicos del Derecho que quieren que las decisiones jurídicas sean exactamente como a ellos les gusta y les conviene, defensores del activismo judicial siempre y cuando que lo jueces sean amigos suyos o de su misma camada, ponderadores de valores y derechos que creen que éstos pueden pesarse igual que se pesan las papas o las zanahorias en el mercado, profetas de la constitución material que materialmente viven de la constitución, profesores nacionales con doctorado extranjero que defienden, paradójicamente, una ciencia jurídica puramente autóctona. Y tantos otros. Los primeros fueron aquellos antiguos juristas nazis que lo llamaban “perro judío” en tiempos de Hitler y que, después de 1945, convertidos en grandes demócratas y moralistas sin tacha, siguieron echándole las culpas de todos los males pasados.Se detesta a Kelsen porque el pensamiento jurídico y político kelseniano fue radicalmente desmitificador, ferozmente crítico con la impostura de tanta metafísica jurídica al servicio de simples afanes de dominación que se niegan a pasar por las urnas, con la falsedad de tanto absolutismo moral que sirve ante todo para estar a bien con los poderes establecidos y dar la razón al tirano de turno, y con tantas ínfulas de elevación moral de altos jueces que lo son porque jamás contradicen al poder que los nombra en las cosas que a éste más le duelen.

Toda la “teoría pura” kelseniana se puede sintetizar en una fórmula bien simple: si usted, profesor, quiere hacer auténtica ciencia jurídica, describa las normas jurídicas en vigor y explique de cuántas maneras pueden interpretarse. Pero si lo que a usted le gusta es dictaminar sobre cuáles son justas e injustas, cuáles deben o no deben ser aplicadas y cómo deben los jueces fallar exactamente cada caso, reconozca honestamente que usted anda haciendo política e intenta que la práctica del Derecho pase por el aro de sus personales convicciones. Está en su derecho, pero llame a las cosas por su nombre y no disfrace de ciencia perfecta su ideología particular. Por eso Kelsen molesta tanto a toda esa sarta de charlatanes que fingen que sus palabras expresan la verdad objetiva sobre el Derecho y no la mera opinión personal de individuos que sólo quieren más influencia social y mejor sueldo.

De todas las mentiras que los profesores suelen decir sobre Kelsen, hay dos particularmente burdas y, por ello, de enorme éxito. Una, que su teoría de la aplicación del Derecho ve la decisión judicial como puro silogismo y mera subsunción. La otra, que el pensamiento jurídico y político de Kelsen lleva a un conservadurismo radical y es culpable hasta de las atrocidades jurídicas del nazismo. Hoy diremos algo solamente de la primera y dejaremos para otro día la relación entre Kelsen y la política democrática.

Kelsen está en las antípodas de cualquier visión de la decisión judicial como simple operación subsuntiva determinada únicamente por las reglas de la lógica. Basta leer el capítulo final de la Teoría pura del derecho, en cualquiera de sus ediciones, para comprobarlo sin duda posible. A diferencia del puro científico, que describe el Derecho sin valorarlo, el juez no puede fallar sin la mediación de sus juicios de valor, pues ha de valorar las pruebas de los hechos y ha de valorar también cuál es la interpretación preferible de las normas que concurran, entre otras cosas.

La decisión judicial es actividad valorativa, y desde el relativismo ético kelseniano no hay pauta objetiva ni verdad posible en materia de juicios de valor. Por eso son tan marcados los tintes irracionalistas con los que Kelsen pinta la decisión judicial. Todo lo contrario de aquel racionalismo ingenuo y aquella pretensión de pura objetividad judicial que era propia del positivismo del siglo XIX y que reaparece hoy en cierto neoconstitucionalismo y sus ponderaciones. El propio Kelsen escribió contra la teoría de la subsunción en términos que no dejan dudas, mostrando la raigambre iusnaturalista de dicho enfoque, como teoría que piensa que el juez halla su decisión plenamente prescrita y preescrita en la ley, del mismo modo que el legislador encuentra la suya en el orden natural o en el orden divino de la Creación (cfr. Su Naturrecht und positives Recht). Es más, dice Kelsen que la teoría del juez como mero autómata se corresponde con “la ideología de la monarquía constitucional: el juez, que se ha hecho independiente del monarca, no debe ser consciente del poder que la ley le otorga, que no puede dejar de otorgarle por su carácter de ley general. El juez debe creer que es mero autómata, que no produce Derecho creativamente, sino Derecho ya producido, que encuentra en la ley una decisión ya acabada y lista” (Wer soll der Hüter der Verfassung sein?).

Sobre el otro asunto, sugiero a los interesados que vayan leyendo un libro capital de Kelsen, su Esencia y valor de la democracia. Luego que nos vengan los totalitarios resentidos a cargarle a él sus faltas. En la historia universal de la infamia los profesores de Derecho suelen ocupar lugares de honor.

viernes, 25 de diciembre de 2009

CUANDO CREÍAS UN POQUITO MENOS EN DIOS

Se acuerda de cuando era niño
De las cosas que hizo de joven
Pero no podrá acordarse nunca
De las cosas que nunca realizó

Cuando hacía frío en tus manos de lluvia
Cuando creías un poquito menos en Dios
(y cuando la sopa que le dieron al niño estaba un tantito chuma)
Cuando estabas harta de subir a una combi
Cuando tenías miedo de respirar y respirar
Cuando no estabas en línea y detestabas Cono Norte
Cuando a la fuerza le metías una palta madura al pan
Cuando te ponías un rojo oscuro en los labios
Cuando reías sin dormir (yo me daba cuenta chiquita)
Cuando te olvidabas de su nombre
Cuando faltabas a nuestras citas
(y cuando llegabas tarde)
Cuando hablabas del planeta y sus miserias
Cuando una huelga de hambre te hacía bostezar
Cuando tus palabras se comían a las mías
Cuando te miraba de reojo, por esa hendija bien discreta
Cuando destrozabas el parco tocador
Cuando indiferente acariciabas a tus gatos
Cuando empujabas mis canciones
Cuando hurgabas mi mochila
(y encontrabas tus aretes)
Cuando todo eso sucedía
tus hombros caían al suelo... al suelo...
de a poquitos, de a poquitos...
como una burbuja débil, muy débil...
como esa sonrisa dividida, muy dividida...
como una nube celeste, celeste, bien celeste...
como esa lágrima aferrándose a tu mejilla, a tu mejilla...
como esos tus ojitos abriéndose lentitos al dormir...
como esos tus dientes cuando se despiden lentamente, dolorosamente...
como ese anciano cuando llora despacito, despacito,
bien despacito para que nadie se de cuenta...

SI TAN SOLO DEJARAS DE HACER CHOCOLATE EN NAVIDAD


A continuación un puñadito de cositas que me
duelen en momentos en los que pierdo las alas...
cual Ícaro de segunda y tercera mano...

Estas a dos palabras de mí...
Si tan solo dejaras de hacer chocolate en navidad
Si tan solo dejaras de comprar fideos a granel
Si tan solo dejaras de citarlo
(en la Goyeneche con Paucarpata)
Si tan solo te gustaran los tamales con ají
Si tan solo dejaras de emocionarte con Chayanne
Si tan solo te quitaras los zapatos al mirarme
Si tan solo te asomaras a la universidad
Si tan solo comentaras mi blog con un trozito de lápiz
Si tan solo dejaras el rimmel por una semana
Si tan solo me timbraras de costadito
Si tan solo me hubieras llevado a la piscina de tu tina
Si tan solo lloviera sobre tus hombros abrigados
Si tan solo vinieras más temprano por las tardes
Estas sin darte cuenta y no dices nada...
Si tan solo buscaras lo que yo encontré en tu no sé dónde
Si tan solo hubieras ido al concierto de Daniel
(yo te habría endosado mi sitio)
Si tan solo olvidaras que tienes un padre que te espera
Si tan solo, por un milagro del pan, vinieras a Contranatura
(con una chompa celeste, celeste como los miedos que dejé esperando)
Ahora estas a cinco palabras de mí y no se te ocurre nada...
Si tan solo le pusieras tilde a mi nombre
Si tan solo dejaras de fijarte en él cuando estoy contigo
(mira que él no sabe que el ají te encanta)
Si tan solo te recogieras el pelo
Si tan solo me dejaras tu sombra
Si tan solo existieras, si tan solo existieras
Yo sabría que los remanentes de este sentimiento,
valieron y valen la pena...
Yo sabría que las veces que no me llamas
es porque no tienes saldo
Yo sabría que, como ningún otro ocaso,
es-te-li-bro-es-tu-yo.

A GUISA DE INTRODUCCIÓN

Contra todo lo que podría esperar un lector poco atento
de Nietzsche, no son las obras ni la insondable ambigüedad

de la acción lo que define para él la nobleza de un hombre,
sino su fe. La fe: es decir,“una certeza básica que un alma
tiene acerca de sí misma, algo que no se puede buscar, ni
encontrar, ni, acaso, tampoco perder: el respeto a sí misma.”
Juan Carlos Valdivia Cano


Un malpensado como don Friedrich Nietzsche, el más psicólogo entre los psicólogos que hasta hoy han sido, no dudaría un segundo en juzgar –estimo yo– que este flojo y desabrido blog no es otra cosa que la caprichosa pataleta de un mocoso arrebatado, engreído y desubicado; a quien, muy lastimosamente, la suprema incomprensión de la voluntad de poder en su versión académica, esto es, la voluntad de poder en su disfraz dizque intelectual, a punta de resquemores y cual fuerza física irresistible, le ha compelido a despedir sus primeras y purulentas secreciones.

Este sumo pontífice de la videncia psicológica, cual espada del augurio, puede escarbar y husmear mi alma defectuosa (y mi cuerpo desvaído) para, de pronto y sin permiso, juzgar lo que mejor le venga en gana o lo que más se acomode al gusto de su paladar. No he de mostrar reluctancia a sus desvelos por cuanto le está permitido toda vez que es su arte y su derecho ganado a pulso. Mas, me pregunto, ¿tendrá razón?, ¿no tengo derecho, acaso, a no mostrarme tal cual soy?

Pero en fin, lo incontestable es que su sano escepticismo no cree en “bondades” ni, claro, en el “servicio a los demás”. No cree en la existencia de un instinto del conocimiento como el impulso y la fuerza de la filosofía. Muy al contrario proclama –cuando no insinúa– que otro instinto más perverso hace del conocimiento (o como él mismo aclara, del desconocimiento) su medio más efectivo para someter y tiranizar al tiempo que nos conduce a una determinada moral, a una calculada perspectiva. A una preparada recua.

Aunque también –hay que decirlo– el filósofo de marras no niega la existencia insólita de tal instinto cognoscitivo en los nobles y auténticos espíritus goethianos (amantes la vida), en quienes se deja columbrar  –cuando no se manifiesta de manera patente– muy desinteresadamente. Una prueba de ello sería, según este agresivo precursor del psicoanálisis, que sus verdaderos intereses se hallan, de común, en otros lugares poco comunes del conocimiento (la familia, el trabajo o la política, por ejemplo).